Panduro Consultoría Tecnológica
Las conversaciones de WhatsApp son hoy una de las pruebas más usadas en los juzgados. Pero una simple captura de pantalla no demuestra nada por sí sola: es muy fácil de editar. Te explico cómo se detecta una manipulación y cómo se convierte un chat en una prueba con validez judicial.
Cualquiera puede editar el texto de un pantallazo con el móvil o el ordenador en segundos, o incluso crear una conversación falsa desde cero con aplicaciones que imitan la interfaz de WhatsApp. Por eso, ante una impugnación, un juez no da valor a una captura suelta: hace falta acreditar que el mensaje es auténtico, íntegro y atribuible a quien se dice que lo escribió.
El análisis serio no se hace sobre el pantallazo, sino sobre el dispositivo original o una copia forense del mismo. Se examina la base de datos de WhatsApp, los metadatos, las copias de seguridad y la integridad de los archivos para determinar si el contenido es original o ha sido alterado. El resultado se plasma en un informe pericial informático que puede ratificarse en el juzgado.
Lo ideal es conservar el móvil sin borrar nada y acudir cuanto antes a un perito. Cuanto antes se asegure la prueba, más sólida será. Un perito informático puede además realizar el volcado, calcular las huellas digitales (hash) que garantizan que nada se ha modificado y comparecer para defender el informe.
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